A veces me preguntan por qué no escribo poemas. La
respuesta es sencilla… Yo no sé escribir poemas. Lo juro.
Yo no sé escribir poemas. No sé rimar, ni controlar
los ritmos. Se me escapan las figuras retóricas. Aprendo la teoría pero nunca la
práctica.
Yo no sé escribir poemas. Redondillas, cuartetos,
pareados, versos alejandrinos… nada tiene sentido para mí. Los versos y las
estrofas me parecen todos iguales.
Yo no sé escribir poemas. No sé hablar de dientes
como perlas, los cabellos de oro me resultan incómodos, la ausencia de la amada
un tópico démodé. El beatus ille una quimera en nuestros días
(aunque a Fray Luis le encantase).
Yo no sé escribir poemas. Hablar de amores, describir
la belleza. Denunciar la injusticia. Plasmar sentimientos en versos, sean
amables o todo lo contrario.